viernes, 20 de febrero de 2026

HALLAN EN EL DESIERTO DEL SAHARA UN ENORME SPINOSAURIO DE 13 METROS CON CRESTA DE COLORES.

 El desierto del Sahara, hoy sinónimo de arena infinita y temperaturas extremas, fue hace 95 millones de años un paisaje de ríos, bosques y fauna exuberante. En ese escenario prehistórico reinaba un coloso que ahora vuelve a la vida gracias a la ciencia: un dinosaurio carnívoro de 13 metros de largo con una llamativa cresta que, según los investigadores, probablemente lucía colores brillantes.

El nuevo hallazgo corresponde a una especie bautizada como Spinosaurus mirabilis, cuyo nombre significa “espinosaurio maravilloso”. El descubrimiento, realizado en Níger por un equipo internacional de paleontólogos, aporta nuevas pistas sobre la evolución y el comportamiento de estos gigantes del Cretácico.



Lo más impactante del fósil es una gran cresta ósea en forma de cimitarra que se eleva sobre el cráneo. Los estudios anatómicos indican que estaba recubierta de queratina —el mismo material presente en uñas y cuernos— y que podría haber sido vistosa y colorida en vida.

Lejos de servir como arma, los científicos creen que esta estructura tenía una función ornamental o de comunicación, posiblemente relacionada con la exhibición sexual o el reconocimiento entre individuos, un comportamiento comparable al de ciertas aves actuales.

Como otros espinosaurios, esta nueva especie poseía un hocico alargado y dientes cónicos entrelazados, diseñados para capturar peces resbaladizos. Todo apunta a que se alimentaba principalmente en ambientes fluviales poco profundos, más parecido a una garza gigante que a un depredador marino de aguas profundas.



En la imagen principal, Paul Sereno con un cráneo reconstruido de <em >S. mirabilis</em>. Debajo, las crestas fosilizadas de la cabeza descubiertas en el desierto. En la ilustración, dos espinosaurios compitiendo por un celacanto.. (Keith Ladzinski / D. Vidal / D. Navarro)

El hallazgo también cuestiona algunas hipótesis sobre el grado de adaptación acuática de los espinosaurios, sugiriendo que su estilo de vida pudo haber sido más diverso de lo que se pensaba.



Los primeros restos fueron encontrados en 2019, pero no fue hasta nuevas expediciones en 2022 que los investigadores comprendieron que estaban ante una especie desconocida. El estudio completo fue publicado en la revista Science, marcando uno de los descubrimientos paleontológicos más relevantes de los últimos años en África.


martes, 3 de febrero de 2026

IDENTIFICAN UNA NUEVA ESPECIE DE DINOSAURIO BÍPEDO Y HERBÍVORO DIMINUTO, HALLADA EN LA PROVINCIA DE BURGOS EN ESPAÑA.

 La nueva especie era miembro de Rhabdodontomorpha , un grupo de dinosaurios ornitisquios que vivieron principalmente durante el Cretácico temprano y tardío.

El antiguo animal era diminuto, aproximadamente comparable en tamaño a un pollo moderno, lo que lo diferenciaba de muchos de sus parientes ornitisquios de mayor tamaño.

“Desde el principio, sabíamos que estos huesos eran excepcionales por su diminuto tamaño”, dijo el Dr. Fidel Torcida Fernández-Baldor, paleontólogo del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes.

“Es igualmente impresionante cómo el estudio de este animal revoluciona las ideas globales sobre la evolución de los dinosaurios ornitópodos”.


Reconstrucción en vivo de Foskeia pelendonum . Crédito de la imagen: Martina Charnell.

“La miniaturización no implicó simplicidad evolutiva: este cráneo es extraño e hiperderivado”, agregó el Dr. Marcos Becerra, paleontólogo de la Universidad Nacional de Córdoba.

“ Foskeia pelendonum ayuda a llenar un vacío de 70 millones de años, una pequeña clave que abre un vasto capítulo perdido”, dijo el Dr. Thierry Tortosa, paleontólogo de la Reserva Natural Sainte Victoire.

"Esto no es un 'mini Iguanodon ', es algo fundamentalmente diferente", dijo el Dr. Tábata Zanesco Ferreira, paleontólogo de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

“Su anatomía es extraña precisamente en el sentido de que reescribe los árboles evolutivos”, dijo la Dra. Penélope Cruzado-Caballero, paleontóloga de la Universidad de La Laguna.

Los restos fosilizados de al menos cinco individuos de Foskeia pelendonum fueron recolectados en el yacimiento de Vegagete en la provincia de Burgos, España.

“El sitio está constituido por depósitos de arcilla roja de llanura aluvial de la Formación Castrillo de la Reina , y se ubica entre los municipios de Villanueva de Carazo y Salas de los Infantes”, señalaron los paleontólogos.

Un análisis histológico confirmó que el ejemplar más grande era un adulto sexualmente maduro.

“La microestructura ósea nos indica que al menos un individuo era un adulto con un régimen metabólico cercano al de los pequeños mamíferos o las aves”, afirmó el Dr. Koen Stein, investigador de la Vrije Universiteit Brussel.

“El conocimiento del crecimiento y el desarrollo es esencial si queremos comparar la anatomía de Foskeia pelendonum con otras especies”.

“Los individuos jóvenes son propensos a cambios en las características anatómicas a medida que crecen”.

Según el análisis filogenético, Foskeia pelendonum es una especie hermana del dinosaurio australiano Muttaburrasaurus dentro de Rhabdodontomorpha, y expande el clado europeo Rhabdodontia.

“En nuestros resultados, los dinosaurios herbívoros forman un grupo natural llamado Phytodinosauria”, afirmó el Dr. Paul-Emile Dieudonné, investigador de la Universidad Nacional de Río Negro.

“Esta hipótesis debería probarse más a fondo con más datos”.

A pesar de su pequeño tamaño, Foskeia pelendonum muestra una dentición especializada y evidencia de cambios de postura durante el crecimiento, dependiendo de ráfagas de velocidad en bosques densos.

“Estos fósiles prueban que la evolución experimentó de forma tan radical en cuerpos pequeños como en grandes”, dijo el Dr. Dieudonné.

“El futuro de la investigación sobre dinosaurios dependerá de prestar atención a lo humilde, lo fragmentario, lo pequeño”.

El descubrimiento de Foskeia pelendonum se describe en un artículo publicado en la revista Papers in Palaeontology .

lunes, 26 de enero de 2026

PALEONTÓLOGOS DESCUBREN RESTOS DE PIEL DE UN ICTIOSAURIO QUE VIVIÓ HACE 120 MILLONES DE AÑOS EN VILLA DE LEYVA.

 Paleontólogos colombianos y alemanes encontraron restos de piel alrededor del cráneo de un ictiosaurio que vivió hace aproximadamente 120 millones de años en el territorio de Villa de Leyva. El equipo identificó pequeñas estructuras con forma de red, similares a fragmentos de las capas internas de la epidermis, además de láminas delgadas parecidas a la piel que, después de millones de años, se mantienen flexibles.

El hallazgo llamó la atención de los científicos, pues la preservación de tejidos blandos como células, vasos sanguíneos y piel en vertebrados fósiles no es frecuente, mucho menos si los restos están en rocas de bajas latitudes como las de Colombia.


Foto: Edwin Cadena

El equipo, en el que trabajaron investigadores de la Universidad del Rosario, de la Universidad de los Andes y del Centro de Investigaciones Paleontológicas de Villa de Leyva, evidenció que el material de piel de este ictiosaurio es fragmentario. Sin embargo, presenta señales químicas que dan cuenta de la preservación de restos de proteínas que pudieron ser originales de la composición de este tipo de tejido.

"Este hallazgo revela las condiciones especiales que tenía el ambiente marino en que gran parte de los reptiles de Villa de Leyva se preservaron, con poca presencia de oxígeno y la presencia de ciertos microorganismos, que permitieron su preservación excepcional”, comunicó la U. del Rosario.

Para analizar el fósil, los científicos utilizaron diversas herramientas modernas como microscopios ópticos y electrónicos. Estos instrumentos permiten observar detalles diminutos usando luz o electrones para crear imágenes de estructuras tan pequeñas como fracciones de un milímetro o, incluso, más pequeñas.

El equipo también empleó técnicas que estudian la forma en que la luz interactúa con el material, con el fin de conocer de qué está compuesto y si realmente proviene de un tejido como la piel. La técnica, además, les permitió distinguirlo entre otros posibles orígenes como los tapetes bacterianos.

El resultado se suma al conocimiento de la paleontología molecular, un campo que “busca entender cómo se pueden preservar células, vasos sanguíneos, piel y otras estructuras blandas en fósiles de millones de años”, de acuerdo con el Dr. Edwin Cadena, profesor del programa en Ciencias del Sistema Tierra de la U. del Rosario.

HALLAN, EN LAS COSTAS DE BUENOS AIRES UN GIGANTESCO COLMILLO FÓSIL DE UN ANTEPASADO DE LOS ELEFANTES LLAMADO NOTIOMASTODON PLATENSIS,

 La pieza fue encontrada en la zona de Centinela del Mar, cerca de la ciudad de Miramar, y pertenece a un Notiomastodon platensis, un pariente prehistórico de los elefantes actuales que habitó gran parte de Sudamérica durante el Pleistoceno.

El colmillo, de más de un metro y medio de longitud, fue encontrado semienterrado en sedimentos costeros y debió ser extraído mediante un delicado operativo encabezado por especialistas del Museo Municipal de Ciencias Naturales de Miramar "Punta Hermengo".

Si bien existen numerosos restos de mastodontes en colecciones paleontológicas de Argentina, el descubrimiento de defensas completas es excepcional.



"El hallazgo de defensas de mastodontes es muy raro, especialmente piezas tan completas como esta", explicó a ANSA el reconocido paleontólogo Rodolfo Coria, quien consideró el material "muy interesante", aun cuando aclaró que no conoce en detalle el registro previo de los afloramientos de Miramar.

De acuerdo con Coria, este tipo de restos también aporta información sobre el ambiente en el que vivían estos grandes mamíferos.

Si bien los indicadores más precisos provienen de restos botánicos y del estudio de sedimentos y microfósiles, la presencia de megafauna, como los mastodontes, "aporta pistas relevantes", ya que ocupaban un nicho ecológico similar al de los elefantes actuales, lo que permite inferir características del clima y del ecosistema de la época.

Consultado sobre las posibles líneas de investigación que se abren tras el hallazgo, Coria señaló que el estudio detallado deberá quedar en manos de especialistas en megafauna del Cuaternario, pero indicó que, si la localización resulta novedosa y la conservación es tan buena como parece, podrían formularse nuevas hipótesis sobre la distribución geográfica de estos animales en la región.


Más allá del valor científico, el paleontólogo subrayó la importancia del impacto social del descubrimiento. "Es muy importante compartir estos hallazgos con la comunidad local y foránea", sostuvo, y agregó que la difusión del trabajo científico fortalece a la sociedad y la protege frente a negacionismos y creencias no científicas, reforzando el vínculo entre ciencia y ciudadanía.

El hallazgo implicó un complejo operativo de rescate debido a la fragilidad y el tamaño de la pieza. El colmillo —de más de un metro y medio de largo— fue extraído tras varios días de trabajo por el equipo del museo "Punta Hermengo", que debió consolidarlo en el lugar para evitar que se fragmentara durante la remoción.

El fósil se encontraba incrustado en sedimentos costeros del Pleistoceno, una época marcada por cambios climáticos significativos y la presencia de grandes mamíferos hoy extintos.

Una vez finalizado el rescate, el colmillo fue trasladado al laboratorio del museo, donde será sometido a tareas de limpieza, estabilización y estudio detallado. Allí se evaluará su estado estructural y su potencial para futuras investigaciones, además de analizar su posible exhibición al público como parte del patrimonio científico y cultural de la región, informó el Museo.


El ejemplar del Notiomastodon platensis.

domingo, 4 de enero de 2026

CIENTÍFICOS DOCUMENTAN POR PRIMERA VEZ ESPECIES FÓSILES DE OSTRACODOS MARINOS EN CHINA.

 Un equipo de investigación dirigido por el profesor asociado Wang Yaqiong, del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing de la Academia China de Ciencias (NIGPAS), en colaboración con colegas de diversas instituciones nacionales e internacionales, ha documentado por primera vez dos especies fósiles de ostrácodos marinos —Bicornucythere bisanensis sl y Pistocythereis bradyformis— en depósitos lacustres del Pleistoceno de la cuenca de Qaidam. Los hallazgos se publicaron recientemente en la revista Palaeoentomology .



Bicornucythere bisanensis sl (A) y Pistocythereis bradyformis (B–I). Crédito: NIGPAS


La dispersión a larga distancia (LDD) se define como el proceso mediante el cual los organismos o sus unidades de dispersión se extienden, dentro de un período de tiempo específico, a regiones de difícil o imposible acceso mediante su capacidad normal de dispersión. Estudios previos sobre la LDD intercontinental, intraoceánica e interoceánica de ostrácodos marinos han descartado, en general, a las aves migratorias como posible vector de dispersión.

Estos especímenes fósiles fueron previamente identificados erróneamente como Cytherissa qaidamensis, una especie de ostrácodo no marino. Tanto los registros fósiles como los existentes confirman que B. bisanensis sl y P. bradyformis se limitan predominantemente a las zonas costeras del Pacífico occidental, incluyendo China, Corea del Sur, Japón y el Lejano Oriente ruso, abarcando un rango latitudinal de aproximadamente 20° a 43° N.


Dispersión a larga distancia de ostrácodos marinos a través de aves acuáticas desde las zonas costeras del océano Pacífico occidental hasta el paleolago Qaidam. Crédito: NIGPAS

El descubrimiento de estos ostrácodos marinos en depósitos terrestres del Pleistoceno de la cuenca de Qaidam, lejos de cualquier costa moderna, sugiere firmemente que la especie se dispersó a larga distancia mediante aves acuáticas migratorias durante el Pleistoceno. Este viaje habría abarcado más de 2000 kilómetros y atravesado extensos continentes interiores.

El hallazgo no solo aporta nueva evidencia fósil que respalda el posible papel de las aves migratorias en la DDL de los ostrácodos marinos, sino que también implica que la Ruta Migratoria de Asia Oriental o Ruta Migratoria Asia Oriental-Australasia —una de las tres principales rutas migratorias modernas del mundo— ya estaba establecida en el Pleistoceno. Además, el antiguo lago Qaidam podría haber servido como una parada clave en esta red migratoria.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

SHAKYREMIS COLOMBIANA LA NUEVA TÓRTUGA FOSIL ,HALLADA EN EL DESEIRTPO DE LA TATACOA Y BAUTIZADA EN HONOR A LA CANTANTE SHAKIRA.

La paleontología colombiana ha vuelto a capturar la atención del mundo con un descubrimiento tan importante para la ciencia como llamativo para la cultura popular. En el corazón del Desierto de la Tatacoa, uno de los yacimientos fósiles más ricos de Sudamérica, científicos desenterraron una nueva especie y género de tortuga prehistórica que habitó la región hace unos 13 millones de años, durante el período Mioceno.

Su nombre, Shakiremys colombiana, es un homenaje directo a la icónica cantante barranquillera Shakira, una fusión que busca acercar la ciencia al público masivo.

Shakiremys colombiana: hallazgo de tortuga fósil de hace 13 millones de año fue bautizada en honor a Shakira.Universidad del Rosario

El fósil de Shakiremys colombiana es notablemente completo y ha permitido a los investigadores de la Universidad del Rosario y expertos del Museo de la Tatacoa reconstruir detalladamente su anatomía y estilo de vida.

Con una edad estimada en 13 millones de años, el espécimen es un testimonio clave de la biodiversidad del Mioceno. Era una tortuga pequeña, cuyo caparazón no superaba los 40 centímetros de largo.

Gracias a técnicas modernas como la tomografía computarizada, los científicos estudiaron su neuroanatomía, revelando adaptaciones únicas. La ubicación de sus órbitas, orientadas de forma más dorsal (hacia arriba) y no lateral, sugiere que era una especie que habitaba principalmente el fondo de cuerpos de agua y necesitaba una visión clara hacia la superficie.



A diferencia de otras tortugas, Shakiremys era extremadamente versátil, capaz de adaptarse a diversos ecosistemas acuáticos, desde lagos y pantanos hasta ríos, en aguas tanto oscuras como claras. Se cree que su dieta era probablemente omnívora.

Una característica morfológica distintiva se halla en su caparazón, el cual presenta una "escotadura" (un corte en forma de U) cerca del cuello. Esta particularidad indica que la tortuga gozaba de mayor posibilidad de movimiento cervical al no tener un hueso que lo limitara.

Esta flexibilidad ecológica le permitió coexistir con la abundante y diversa fauna de tortugas que poblaba el norte de Suramérica en esa era geológica.

El descubrimiento de Shakiremys colombiana no es solo una curiosidad, sino un hito científico. El género es crucial para comprender la evolución de un grupo de tortugas que hoy en día habita los principales sistemas fluviales del norte de Sudamérica, como el Amazonas, el Orinoco y el Magdalena.

El trabajo de excavación, preparación y análisis científico que condujo a la publicación de este hallazgo tardó cerca de dos años y medio, y fue posible gracias a la colaboración entre la academia (representada por la Universidad del Rosario) y el conocimiento local (encarnado por el Museo de la Tatacoa y los hermanos Rubén Darío y Andrés Felipe Vanegas).



La decisión de nombrar a este nuevo género fósil en honor a Shakira (uniendo el apellido de la artista a la raíz griega emys, que significa tortuga de agua dulce) fue un gesto deliberado con múltiples motivaciones.

arios miembros del equipo de investigación, incluyendo al paleontólogo principal, manifestaron que la música de Shakira acompañaba y amenizaba sus largas jornadas de trabajo de campo en el desierto.

El paleontólogo detrás de la iniciativa explicó que usar el nombre de una figura tan influyente a nivel mundial es una estrategia efectiva para la comunicación científica, logrando que temas que a menudo parecen lejanos o aburridos para el público general se vuelvan cercanos y atractivos.

El investigador también encontró analogías entre el trabajo de la paleontología, que estudia la evolución y los ancestros comunes, y algunas letras de la artista, como la frase "Somos ramas del mismo árbol viejo".

Además una de los versos más famosos de la cantante en 'Pies descalzos' encaja a la perfección con la morfología de la tortuga: ""Por milenios y milenios permaneciste desnudo. Y te enfrentaste a dinosaurios bajo un techo y sin escudo".




Antes de hacer público el anuncio, los científicos, conscientes de la magnitud del tributo, se aseguraron de contactar a la barranquillera y recibir su aprobación para que el nombre de la tortuga milenaria compartiera su singularidad con la artista.

Actualmente, el espécimen de Shakiremys colombiana se encuentra en exhibición en el Museo de Historia Natural La Tatacoa, ubicado en el centro poblado La Victoria, consolidando al desierto del Huila como uno de los territorios más importantes del planeta para el estudio del pasado prehistórico.

viernes, 7 de noviembre de 2025

PALEONTÓLOGOS DETECTARON NUMEROSO GASTROLITOS EN UN PTEROSAURIO QUE VIVIÓ EN CHINA HACE 120 MILLONES DE AÑOS.

 Paleotólogos de China y Brasil afirman haber encontrado un total de 320 fitolitos —cuerpos microscópicos y rígidos formados por depósitos minerales que se forman dentro de las células vegetales— dentro del estómago fosilizado de una especie de pterosaurio llamada Sinopterus atavismus .


Reconstrucción de Sinopterus atavismus en vida . Crédito de la imagen: Maurilio Oliveira / Science China Press.

Los pterosaurios, un grupo de reptiles extintos de la era mesozoica, fueron los primeros vertebrados en desarrollar capacidades de vuelo propulsado.

Entre las diversas incógnitas que rodean a estos reptiles voladores se encuentran sus hábitos alimenticios, que aún se comprenden poco.

Se han propuesto diversas hipótesis dietéticas para diferentes grupos de pterosaurios, que abarcan la insectivoría, la piscivoría, la carnivoría, la durofagia, la herbivoría/frugivoría, la alimentación por filtración y las dietas generalistas.

Como es ampliamente reconocido, una prueba incontrovertible son los contenidos estomacales, que son extremadamente raros.

Además de la presencia de escamas asociadas a la caja torácica de Eudimorphodon del Triásico Superior de Italia, solo se han reportado cinco casos confirmados de contenido estomacal de pterosaurios, todos relacionados con Rhamphorhynchus de la Caliza de Solnhofen del Jurásico Superior de Alemania.

Se componen principalmente de restos de pescado, con algunos objetos no identificados.

En un nuevo estudio, el Dr. Xiaolin Wang del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias y sus colegas examinaron el contenido estomacal fosilizado de Sinopterus atavismus , una especie de pterosaurio pterodactiloide tapejárido que vivió en China hace unos 120 millones de años.

Detectaron numerosos gastrolitos pequeños dentro del contenido del estómago y extrajeron 320 fitolitos de una pequeña pieza del contenido.

“Los fitolitos son estructuras microscópicas de sílice que se forman durante el crecimiento de las plantas y que presentan morfologías distintas entre las diferentes especies vegetales e incluso dentro de diferentes partes de la misma planta”, explicaron los paleontólogos.

“Este descubrimiento supone tanto la primera extracción de fitolitos de un pterosaurio como el segundo espécimen de pterosaurio documentado que contiene gastrolitos.”


Ejemplar de Sinopterus atavismus . Crédito de la imagen: Jiang et al ., doi: 10.1016/j.scib.2025.06.040.

Para confirmar que el Sinopterus atavismus era realmente herbívoro, los investigadores exploraron otras posibles explicaciones.

“En primer lugar, descartamos la contaminación al demostrar que la roca circundante no contenía ninguno de los fitolitos encontrados en el estómago”, afirmaron.

“A continuación, consideramos si el material vegetal podría haber procedido del consumo de otros animales herbívoros.”

“Pero el Sinopterus atavismus tenía un metabolismo rápido, similar al de las aves; si hubiera comido vertebrados o insectos, habrían quedado restos como huesos, escamas o caparazones duros de insectos en su estómago, pero no se encontró ninguno.”

“La idea de que se alimentaba de criaturas de cuerpo blando como las orugas tampoco se sostenía: ¿por qué necesitaría tantas piedras en el estómago si no estuviera triturando alimentos duros?”

“Los animales suelen utilizar estas piedras para descomponer materiales duros como caparazones de insectos o plantas, por lo que no las necesitan para digerir presas blandas.”

“Finalmente, estudios anteriores de Tapejara wellnhoferi —un pariente cercano de Sinopterus atavismus— demostraron que tenía mandíbulas fuertes adaptadas para la alimentación herbívora, lo que respalda aún más esta conclusión.”

“Por lo tanto, los fitolitos representan la ingesta dietética directa, mientras que los gastrolitos funcionaban como herramientas de molienda para el procesamiento del material vegetal.”

El artículo del equipo se publicó en el número del 15 de octubre de 2025 de la revista Science Bulletin .