sábado, 22 de julio de 2023

HALLAN EN CANADÁ EL FÓSIL DE UN DINOSAURIO HERBIVORO CON SU PIEL INTACTA.

 Lo que hace único a este hallazgo es que grandes áreas del esqueleto expuesto están cubiertas de piel fosilizada, lo que sugiere que puede haber aún más piel conservada en la roca, señalan paleontólogos.

El fósil expuesto de un hadrosaurio, un dinosaurio herbívoro de cuerpo grande y pico de pato, sobresale de una ladera del Parque Provincial de Dinosaurios en Alberta (Canadá), uno de los lugares más ricos del mundo en fósiles de dinosaurios.


De acuerdo con un equipo de paleontólogos de la Universidad de Reading, Reino Unido, el fósil fue descubierto por primera vez en 2021, cuando el Dr. Brian Pickles, de dicha universidad, dirigía una búsqueda en la zona.

"Se trata de un descubrimiento muy emocionante y esperamos completar la excavación en las dos próximas expediciones de campo. Basándonos en el pequeño tamaño de la cola y el pie, es probable que se trate de un espécimen joven”, apuntó Pickles, líder de la investigación.



Brian Pickles (izq.) de la Universidad de Reading y Caleb Brown del Royal Tyrrell Museum junto al fósil expuestoImagen: University of Reading

"Aunque los dinosaurios adultos con pico de pato están bien representados en el registro fósil, los animales más jóvenes son mucho menos comunes. Esto significa que el hallazgo podría ayudar a los paleontólogos a entender cómo crecieron y se desarrollaron los hadrosaurios”, agregó.



Diagrama del potencial hidrosaurio. En color aparecen las áreas con piel preservada.Imagen: Royal Tyrell Museum of Paleontology.

Por su parte, Caleb Brown, del Royal Tyrrell Museum, detalló que "los fósiles de hadrosaurio son relativamente comunes en esta parte del mundo, pero otra cosa que hace que este hallazgo sea único es el hecho de que grandes áreas del esqueleto expuesto están cubiertas de piel fosilizada. Esto sugiere que puede haber aún más piel conservada dentro de la roca, lo que puede darnos más información sobre cómo era el hadrosaurio".


lunes, 10 de julio de 2023

DESCUBREN EN SURAFRICA FOSIL DE UN PEZ GIGANTE QUE DEVORÓ A NUESTROS ANCESTROS.

 Unos fósiles de 360 millones de años desenterrados en Sudáfrica corresponden a una nueva especie de pez voraz que se alimentaba de nuestros ancestros lejanos. Mucho antes de que los dinosaurios acecharan el planeta, un pez gigantesco con colmillos mortales cazaba en las aguas fluviales del antiguo supercontinente meridional Gondwana, revela el nuevo estudio.

Este pez, que medía hasta 2,7 metros de largo, es el mayor pez óseo registrado en el Devónico Tardío (hace entre 383 y 359 millones de años) y era depredador, lo que llevó a los investigadores a llamarlo Hyneria udlezinye, o "el que se come a otros", en isiXhosa, una lengua indígena muy hablada en la región de Sudáfrica donde se encontraron los huesos.




"Imagínese un enorme pez depredador, que superaba fácilmente los 2 metros de longitud y se parecía a un caimán moderno, pero con una cara más corta, como la parte delantera de un torpedo", explica a Live Science Per Ahlberg, coautor del estudio y profesor del Departamento de Biología de Organismos de la Universidad de Uppsala (Suecia). "La boca contenía hileras de dientes pequeños, pero también pares de colmillos grandes que probablemente podían alcanzar los 5 centímetros en los individuos más grandes".

Los investigadores descubrieron las primeras pistas de la existencia del antiguo pez en 1995, cuando desenterraron una serie de escamas fosilizadas aisladas en una excavación llamada Waterloo Farm, cerca de Makhanda (antes conocida como Grahamstown), en Sudáfrica.

Ahora, en un estudio publicado en la revista PLOS One, los investigadores han reunido por fin un esqueleto de la nueva especie descubierta de tristichopterido gigante, un tipo de antiguo pez óseo.

"Ha sido un largo viaje desde entonces, ensamblar la respuesta a la procedencia de estas escamas", dijo a Live Science Robert Gess, coautor del estudio, paleontólogo e investigador asociado en el Museo Albany y en la Universidad Rhodes de Sudáfrica.



El esqueleto revela que Hyneria udlezinye era un depredador voraz. "Las aletas están principalmente hacia la parte posterior del cuerpo. Esta es una característica ecológica de un depredador al acecho; puede dar un estirón repentino. Hyneria habría acechado en las sombras oscuras y esperado a que pasara algo", dijo Gess.

El pez gigante probablemente se alimentaba de criaturas cuadrúpedas conocidas como tetrápodos, el grupo ancestral que dio lugar al linaje humano. "Los tristiquópteros evolucionaron hasta convertirse en monstruos que, con toda probabilidad, se comieron a nuestros antepasados", dijo Ahlberg.

martes, 27 de junio de 2023

MEGANEURA EL INSECTO GIGANTE, EMPARENTADO CON LAS LIBÉLULAS, VOLABA SOBRE LA TIERRA HACE 300 MILLONES DE AÑOS.

 Los estudios revelan que los insectos aparecieron en la Tierra hace aproximadamente 480 millones de años, en el periodo Ordovícico, al mismo tiempo que las plantas terrestres. ​Dentro de las grandes familias de la clase Insecta, destaca el Meganeura, un género extinto de insectos emparentados con las libélulas actuales. Entre sus especies más importantes se encuentra la Meganeura monyi, el insecto más grande que la historia de nuestro planeta ha visto.


Sus fósiles se descubrieron en Francia, en 1880. Cinco años después, el paleontólogo francés Charles Brongniart describió el fósil y le dio el nombre con el que le conocemos en la actualidad. Otro espécimen fósil se encontró en Bolsover, Derbyshire, en 1979.



El Meganeura monyi vivió en el período Carbonífero (hace 300 millones de años). Su hábitat eran los bosques de carbón y son anteriores a los dinosaurios en casi 100 millones de años. Pero lo más sorprendente era su longitud: los vestigios revelan que alcanzó una envergadura de 75 cm, lo que lo convierte en el insecto más ancho que haya existido en nuestro planeta. Era un insecto carnívoro que se alimentaba de otros insectos o incluso de pequeños reptiles y anfibios.

Se sospecha que es poco probable que habitara en entornos densamente boscosos donde sus alargadas alas se habrían dañado fácilmente. En cambio, la especie vivía en hábitats más abiertos y poseía ojos compuestos muy agrandados, hipertrofiados dorsalmente. El Meganeura monyi podía volar más rápido que las libélulas actuales, que pueden volar a 50 kilómetros por hora. También tienen una vista magnífica, ya que el 50% de su cabeza son ojos.

Esto le permitía una visión a larga distancia por encima del animal en vuelo, un rasgo que comparten con las libélulas halcón modernas. Para cazar, sacaba provecho de sus robustas mandíbulas con dientes afilados, fuertes espinas de las tibias y los tarsos, y una pronunciada asimetría torácica. Todo ello lo podemos encontrar en las actuales libélulas para capturar presas mientras vuelan.


¿Por qué los insectos de los periodos prehistóricos eran tan grandes?.

La principal teoría es el exceso de oxígeno en la atmósfera de la Tierra en aquel entonces. Esto obligó a los insectos jóvenes a crecer más para evitar el envenenamiento por oxígeno.

Las libélulas y las cucarachas gigantes eran comunes durante el periodo Carbonífero, que duró entre 359 y 299 millones de años. Durante esta época surgieron vastos bosques pantanosos de tierras bajas en donde los niveles de oxígeno en la atmósfera eran de alrededor del 30 por ciento, es decir, casi un 50 por ciento más altos que los niveles actuales.

Según teorías sobre el gigantismo de los insectos, este entorno rico en oxígeno permitía a los insectos adultos crecer hasta alcanzar tamaños cada vez mayores sin dejar de satisfacer sus necesidades energéticas.

viernes, 2 de junio de 2023

HECES PREHISTÓRICAS REVELAN DOS OLAS DE EXTINCIÓN DE MEGAFAUNA EN COLOMBIA.

 Esporas de hongos encontradas en excrementos de animales revelaron  que dos olas de extinción  afectaron a la megafauna prehistórica, (los animales de más de 45 kilos), de los Andes colombianos.

Las esporas de hongos coprófilos son consumidas por grandes herbívoros, como la megafauna prehistórica, y luego germinan en sus heces, por lo que su presencia en muestras de sedimento revela que estos animales vivieron en un lugar y tiempo determinado.



El estudio, liderado por investigadores colombianos de la Universidad de Exeter (Reino Unido) determinó que la megafauna se extinguió localmente en el Pantano de Monquentiva, (Cundinamarca)  hace unos 23.000 años, y nuevamente hace unos 11.000 años, con grandes repercusiones en los ecosistemas.

El equipo estudió muestras de la turbera del Pantano de Monquentiva, a unos 60 kilómetros de Bogotá en la cordillera oriental, explica la universidad en un comunicado.



Al analizar las muestras de esporas de hongos coprófilos, así como polen fósil y carbón vegetal, el equipo pudo investigar la extinción de esos herbívoros y las consecuencias de esta extinción para la abundancia de las plantas y la ocurrencia de incendios.

"Descubrimos que el ecosistema de Monquentiva cambió drásticamente cuando desapareció la megafauna; aumentó la abundancia de algunas especies de plantas y hubo más incendios forestales", dijo Dunia Urrego, de la Universidad de Exeter y una de las firmantes del estudio.

El análisis de las esporas de hongos no permite determinar qué animales estaban presentes en la zona, pero las que se sabe que deambulaban por Colombia en este período incluyen el armadillo gigante (Glyptodon sp.) y el perezoso terrestre gigante (Megatherium sp.), similar a los actuales pero que llegaban a medir hasta seis metros de altura.



Los hallazgos muestran que durante miles de años existió abundante megafauna en el área, que desapareció por completo hace unos 23.000 años.

Unos 5.000 años después, la megafauna volvió a vivir en la zona, aunque en menor número, antes de que otra oleada de extinción, hace unos 11.000 años, la redujera casi a cero.

Se desconoce la causa de estas extinciones locales, pero los cambios climáticos y la caza por parte de los humanos son dos posibilidades. Otros investigadores han sugerido que la causa pudo ser el impacto de un meteorito, agrega la nota.

"Tras la desaparición de la megafauna, la vegetación en Monquentiva sufrió una transición, con más plantas leñosas y comestibles (aquellas preferidas por los animales de pastoreo) y la pérdida de plantas que dependen de los animales para dispersar sus semillas", declaró Felix Pym, autor principal del estudio.

La investigación muestra, en general, que este hábitat de páramo fue muy sensible a la disminución de sus poblaciones de megafauna.


El documento concluye que, dada la crisis actual de la biodiversidad, los esfuerzos de conservación y control de áreas silvestres deben tener en cuenta los efectos de la disminución de herbívoros locales en la dispersión de ciertas especies de plantas, la ocurrencia de incendios y la posible pérdida de servicios ecosistémicos (los beneficios que los humanos obtienen de la naturaleza).


jueves, 18 de mayo de 2023

PLANTAS PREHISTÓRICAS COLOMBIANAS EN PELIGRO DE EXTINCIÓN.

 Vivieron entre dinosaurios y les sirvieron de alimento, pero hoy enfrentan diferentes grados de amenaza. Más del 50% de las 23 especies del género Zamia existentes en el país se encuentran en peligro, según un informe publicado por la Sociedad Colombiana de Cycadas (SCC).

Las Zamias pertenecen al grupo de las cícadas, una de las especies de plantas más antiguas sobre la tierra, que producen polen y semillas en conos. Se calcula que existen desde hace 230 millones de años, sin embargo, la época de su máxima expansión fue la era Mesozoica, hace cerca de 150 millones de años, por lo que han sido denominadas como fósiles vivientes o dinosaurios vegetales.


Dentro del grupo de las cícadas, las Zamias son una de las especies más representativas y diversas. Colombia cuenta con 21 especies, convirtiéndose en el país con mayor número de éstas en el mundo. Sin embargo, más del 50% están en categoría de amenaza por destrucción y degradación de su hábitat, y en algunos casos por la sobreexplotación para usos ornamentales.

Hay 79 de estos fósiles vivientes en el mundo, según el Instituto Humboldt, que pertenecen al grupo de las Cycadas y son parientes de los Pinos y Cypreses; las más antiguas encontradas en islas del Caribe como Cuba, Haití, Puerto Rico, Jamaica o República Dominicana.



Cada vez quedan menos en cuanto a distribución y número. Esto debido al cambio de uso de suelo para actividades agropecuarias, la transformación de zonas naturales, la tala indebida de árboles y, la extracción excesiva de forma no sostenible para su comercialización, cuenta Cristina López Gallego, Coordinadora del Grupo de especialistas de Plantas de Colombia de la IUCN.

el 62% de las zamias de Colombia son endémicas, es decir, 13 de las 21 especies son exclusivas del país. Las exploraciones botánicas en Colombia, desde 1970 hasta 1990, dieron pie a la descripción de la mayoría de las especies conocidas al día de hoy.


De las 20 especies evaluadas en ese momento, 13 especies se consideraron en alguna categoría de riesgo (VU= Vulnerable, EN= En Peligro, CR=En Peligro Crítico. De estas especies, el 35% (7 especies) se consideraron en peligro crítico de extinción.

En cuanto a su hábitat y ubicación, las zamias pueden sobrevivir en las costas, desiertos, acantilados, sabanas, bosques secos, bosques húmedos y hasta en manglares. En el país están ubicadas en los bosques húmedos y tierras bajas del Chocó, desde Panamá hasta el Ecuador, en las cordilleras andinas, valles interandinos, el amazonas, la costa Caribe.

A la mayoría su proceso de crecimiento le tarda entre uno y cinco siglos para tener un tronco de un metro de alto.

La preservación es fundamental dentro de los diferentes ecosistemas, ya que además de su valor prehistórico, los murciélagos y algunas aves las visitan para absorber semillas.




Desde el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, con ayuda de instituciones especializadas, se desarrolló un Plan de acción para la conservación de las zamias de Colombia. Con esto se ha logrado desarrollar acciones de educación ambiental y gestión con autoridades ambientales. 


jueves, 4 de mayo de 2023

DESCUBREN EL PRIMER DINOSAURIO ACORAZADO BÍPEDO DE SURAMERICA.

 En la localidad de Cerro Policía, provincia de Río Negro,(Argentina.), se encuentra un área que forma parte de una gran zona fosilífera, el Área Paleontológica de La Buitrera. Esas tierras son evidencia del antiguo Desierto de Kokorkom, que trae a la luz las comunidades que habitaron nuestro suelo hace 100 millones de años, durante el periodo Cretácico tardío. En pleno territorio mapuche-puelche fue hallado el dinosaurio Jakapil kaniukura, cuyo nombre combina palabras de ambas lenguas en tributo al habla de las culturas ancestrales y presentes del norte de la Patagonia.

Ja-Kapïl significa “portador de escudos” en lengua Guenenna iajesh, Puelche o Tehuelche del norte, mientras que kaniukura hace referencia a la “cresta de piedra” que caracteriza a la especie, en la lengua Mapudungun. Jakapil es un pequeño dinosaurio, de unos 1,5 metros de longitud y entre 4 y 7 kg de peso. Pertenece al grupo de los tireóforos o dinosaurios acorazados, cuyo rasgo más distintivo es la presencia de varias hileras de huesos dérmicos (asociados a la dermis de la piel) en forma de escudos que protegen el cuello, lomo y cola del animal, similar a lo que ocurre en los cocodrilos actuales.



Al igual que el resto de los tireóforos, tiene dientes en forma de hoja (romboides y con dentículos en el borde más externo, similares a los de las iguanas actuales) y con grandes caras de desgaste, lo que se condice con un eficiente procesado de una dieta herbívora. El rasgo más distintivo de Jakapil es la presencia de una mandíbula única para un tireóforo, relativamente corta y con una gran cresta en el borde inferior. La mayoría de los escudos son también particulares, muy aplanados, en forma de discos.

Los trabajos de campo fueron realizados por integrantes del Área de Paleontología de la Fundación Azara, la Universidad Maimónides y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), con la colaboración de colegas y equipo de la Universidad de Lousiville, el Field Museum y la Universidad de Alberta, en varias oportunidades.


Los dinosaurios tireóforos son muy abundantes en el hemisferio norte, pero el registro fósil de este grupo en el hemisferio sur, y más específicamente en Sudamérica, es muy escaso. En la Argentina, los únicos restos que se conocían previamente sólo comprenden materiales muy incompletos, al punto que no permiten reconocer especies novedosas. Tan es así que, tras más de 200 años de historia de la paleontología de vertebrados en la Argentina, Jakapil es el primer dinosaurio acorazado argentino en recibir un nombre. Y no solo eso. La gran mayoría de dinosaurios acorazados son animales grandes y cuadrúpedos, los famosos anquilosaurios y estegosaurios. Pero Jakapil recuerda a los primeros tireóforos como el europeo Scutellosaurus, pequeños animales que muy probablemente hayan sido también bípedos. Lo más sorprendente es que, mientras animales como Scutellosaurus vivieron hace unos 200 millones de años (periodo Jurásico temprano), Jakapil es de menos de 100 millones de años, muchísimo más reciente, y por lo tanto representa un linaje muy antiguo de tireóforos, de tiempos en que todos los continentes estaban unidos, y que sobrevivió en nuestra región sin que nadie lo notara hasta ahora.


La importancia del nuevo registro puede verse desde varios enfoques. En primer lugar, Jakapil kaniukura es la primer especie de tireóforo basal descripta para Sudamérica, llenando un espacio vacío para este grupo. Por otra parte, la presencia de un nuevo linaje antes desconocido de tireóforos tempranos en la región nos permite incorporar mejor las faunas locales al contexto global.

Jakapil nos muestra que, en Sudamérica, vivió y perduró durante mucho tiempo un linaje de tireóforos de aspecto diferente a los de otros lugares. A su vez, Jakapil también complementa un nicho de herbívoros pequeños que se alimentaban a baja altura, del cual hasta el momento sólo conocíamos a los esfenodontes herbívoros de La Buitrera, antiguos parientes de los lagartos. Esto nos muestra también la complejidad de la comunidad de vertebrados en el Desierto de Kokorkom.



El trabajo científico fue publicado  en la prestigiosa revista científica Scientific Reports del grupo Springer-Nature, con el título “A new Cretaceous thyreophoran from Patagonia supports a South American lineage of armoured dinosaurs”, con la autoría de Facundo Riguetti, Sebastián Apesteguía (ambos de la Fundación Azara, la Universidad Maimónides y el CONICET) y Xabier Pereda- Suberbiola (de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea).

jueves, 27 de abril de 2023

ENCUENTAN UN CRIADERO CON MÁS DE 200 HUEVOS FÓSILES DE TITANOSAURIO EN LA INDIA.

 Investigadores de la Universidad de Delhi han descubierto un criadero de cientos de huevos fósiles de titanosaurio en India. Según han avanzado en la revista Plos One, se trata de un yacimiento con 92 nidos y un total de 256 huevos.

El hallazgo se ha producido en la Formación Lameta, situada en el valle del Narmada, y ha revelado detalles íntimos sobre la vida de los titanosaurios, uno de los dinosaurios más grandes que habitaron la Tierra.



Concretamente, los expertos han identificado seis especies diferentes de huevos, lo que sugiere una mayor diversidad de titanosaurios que la representada por los restos óseos encontrados en la región. 

Asimismo y basándose en la disposición de los nidos, el equipo ha logrado deducir que estos dinosaurios enterraban sus huevos en fosas poco profundas, como los cocodrilos actuales.




La presencia de muchos nidos en la misma zona, además, propone que exhibían un comportamiento de anidación colonial como muchas aves modernas.

De hecho, ciertas patologías encontradas en los huevos indican que los titanosaurios tenían una fisiología reproductiva paralela y posiblemente ponían sus huevos de forma secuencial. 

No obstante, el estrecho espacio entre los nidos dejaba poco espacio para los dinosaurios adultos, lo que apoya la idea de que los adultos abandonaban a las crías recién nacidas a su suerte.

Los detalles de los hábitos reproductivos de los dinosaurios pueden ser difíciles de determinar. Estos nidos fósiles proporcionan una gran cantidad de datos sobre algunos de los dinosaurios más grandes de la historia, y provienen de una época poco antes de que la era de los dinosaurios llegara a su fin. Las conclusiones de este estudio contribuyen de forma significativa a que los paleontólogos comprendan mejor cómo vivían y evolucionaban los dinosaurios.



Harsha Dhiman, autor principal de la investigación, añade que la investigación "ha revelado la presencia de un extenso criadero de dinosaurios saurópodos titanosaurios en la zona de estudio y ofrece nuevos conocimientos sobre las condiciones de conservación de los nidos y las estrategias reproductivas de los dinosaurios justo antes de su extinción".

Guntupalli V.R. Prasad, coautor y líder del equipo de investigación, añade que, "junto con los nidos de dinosaurio de Jabalpur, en el valle superior del Narmada, al este, y los de Balasinor, al oeste, los nuevos lugares de nidificación del distrito de Dhar, en Madhya Pradesh (India central), que cubren un tramo este-oeste de unos mil kilómetros, constituyen uno de los mayores criaderos de dinosaurios del mundo".