miércoles, 1 de marzo de 2023

DECUBREN EN SUDAFRICA FÓSILES DE UN PEZ DEPREDADOR DE HACE 360 MILLONES DE AÑOS.

 Un grupo de científicos ha logrado identificar en Sudáfrica una nueva especie de enorme pez depredador que data de hace unos 360 millones de años. Los restos fueron recuperados en el transcurso de una excavación realizada Waterloo Farm, en el municipio del distrito de Cacadu, Cabo Oriental. Se cree que el animal medía casi 3 metros de largo, lo que lo convierte en un gigante de los tristichoptéridos, un grupo diverso de peces que vivieron durante el Devónico medio y tardío.


Al parecer, el ejemplar hallado se parece a la especie conocida Hyneria lindae. Estos peces, también del grupo tristichopterido, se encontraban distribuidos globalmente durante el Fameniense (la última de las dos etapas de la fauna en la época del Devónico tardío) y son una de las especies no marinas más comunes que se encuentran en lo que alguna vez fueron ecosistemas salobres. Su enorme rango de distribución demuestra la interconexión del mundo fameniense, pero el lugar exacto de la Tierra en el que aparecieron es precisamente el objeto de la investigación en curso.


Esta nueva especie de tristichopterido se recuperó en un talud al borde de la carretera en las afueras de Makhanda / Grahamstown, explican los autores de un nuevo artículo, y ahora se conserva en el Museo de Albany. Está formado por huesos dérmicos y partes del esqueleto y aletas, material suficiente para recrear la morfología craneal completa.

El espécimen se une al Mandageria como uno de los únicos peces tristichoptéridos grandes de los que ha sido posible hacer una recreación de cuerpo entero. El tamaño de sus huesos indicaba que medía alrededor de 2,7 metros de largo, lo que lo convertía en un gigante de su tipo.

El medio geológico en el que se conservaron los restos hizo que algunos detalles finos sobrevivieran al paso del tiempo, incluidas algunas escamas, pero curiosamente los dientes sobrevivieron en peores condiciones que los huesos.



La nueva especie ha sido nombrada Hyneria udlezinye y toma su último nombre del idioma isixhosa, en el que ‘udlezinye’ significa ‘el que come a otros’, refiriéndose al estilo de vida depredador de la enorme especie. IsiXhosa es la lengua indígena ampliamente hablada del sureste de Sudáfrica, donde se encontró el fósil.


El descubrimiento de Hyneria udlezinye aumenta la diversidad conocida de tristichoptéridos grandes y tardíos, y nos presenta al principal depredador no condrictio del ecosistema de Waterloo Farm", concluyeron los autores del estudio. "Sin embargo, podría decirse que su principal importancia radica en la luz que arroja sobre la biogeografía de los tristichoptéridos (y, en general, de los vertebrados) del Devónico tardío.


lunes, 6 de febrero de 2023

HALLAN FÓSILES DE UNAS CECILIAS O GIMNOFIONES QUE ACLARAN EL ORÍGEN DE LOS ANFIBIOS ACTUALES.

 La paleontología es una de las disciplinas más importantes a la hora de comprender los antepasados de los seres humanos y de los animales. Año tras año, esta rama del conocimiento avanza en hallazgos que permiten dilucidar parte de este camino cronológico. En ese sentido, recientemente, un equipo de expertos de la Universidad Estatal de Virginia y del Parque Nacional del Bosque Petrificado, en Estados Unidos, encontró los primeros fósiles de las cecilias o gimnofiones —un grupo de anfibios grandes sin patas— que datan de la era Triásica. El descubrimiento, que tuvo lugar en Arizona, es el más antiguo en su tipo hasta el momento.



Este trabajo ayuda a completar un enorme vacío de aproximadamente 90 millones de años en el registro histórico de las cecilias, ya que no se habían encontrado fósiles similares anteriormente. “Ver la primera mandíbula bajo el microscopio, con su distintiva doble fila de dientes, me provocó escalofríos en la espalda. Inmediatamente supimos que era un ceciliano, el fósil de ceciliano más antiguo jamás encontrado, y un descubrimiento único en la vida”, destacó Ben Kligman, uno de los investigadores a cargo del descubrimiento, al que denominó Funcusvermis gilmorei. Con una antigüedad de 220 millones de años, los hallazgos amplían el registro fósil de cecilias en 35 millones de años.


Antes de este nuevo estudio, publicado en la revista científica Nature, solo se conocían 10 hallazgos de cecilias fósiles, que datan del período jurásico temprano, hace unos 183 millones de años. Sin embargo, trabajos previos de ADN estimaron que los orígenes evolutivos de estas especies se remontan a las eras Carbonífera o Pérmica, hace unos 370 millones de años, marcando la mencionada brecha de cerca de 90 millones de veranos. No obstante, más allá de los datos, no se habían encontrado fósiles para confirmarlos.

El ‘funcusvermis’ se encontró en una capa de la Formación Chinle datada hace aproximadamente 220 millones de años, cuando Arizona estaba situada cerca del ecuador en la parte central del supercontinente Pangea, explicó Kligman. En aquella época, esta región estaba sometida a un clima cálido y húmed, más que en la actualidad.


Las cecilias son anfibios sin extremidades, con cuerpos cilíndricos y un cráneo compacto que les ayuda a excavar bajo tierra. En la actualidad, estas especies predominan en diversas regiones de América del Sur y Central, África y el sur de Ásia. Las cecilias pasan sus vidas excavando en la hojarasca o en el suelo en busca de presas como gusanos e insectos, entre otros. Para los científicos, esta existencia subterránea ha dificultado el estudio de su origen.

lunes, 16 de enero de 2023

EL CRATER NADIR, EN AFRICA, PUDO ACOMPAÑAR AL QUE PROVOCÓ LA EXTINCIÓN DE LOS DINOSAURIOS SOBRE LA TIERRA.

 El descubrimiento fue hecho por un investigador escocés mientras conducía un estudio en África occidental cuando taladraba el suelo para obtener datos sísmicos.

Este hecho de lo que parece ser un segundo cráter de impacto al otro lado del Atlántico, de una edad muy similar, 66 millones de años, plantea esta pregunta,  ¿Fue la Tierra bombardeada en ese terrible día por más de una roca espacial?.

El Nadir No es tan grande como el que conocemos en Chicxulub, México, pero aun así habla de un evento catastrófico.



Bautizado como Nadir, este cráter se encuentra más de 300 metros por debajo del lecho marino, a unos 400 kilómetros de la costa de Guinea, en África occidental. Con un diámetro de 8,5 kilómetros, es probable que el asteroide que lo causó tuviera algo menos de medio kilómetro de diámetro.

La depresión oculta fue identificada por Uisdean Nicholson, un investigador de la Universidad Heriot-Watt en Edimburgo, Escocia. Había estado analizando datos de estudios sísmicos, buscando un lugar para perforar, para comprender mejor los cambios climáticos pasados en la Tierra.

Dichos estudios, obtenidos con frecuencia por buscadores de petróleo y gas, registran las diferentes capas de roca y sedimentos subterráneos, a menudo a una profundidad de varios kilómetros.

“Estas encuestas son como un ultrasonido de la Tierra. Probablemente pasé los últimos 20 años interpretándolas, pero nunca había visto nada como esto”, afirmó Nicholson.



“La forma de Nadir es el diagnóstico del impacto de un asteroide. Tiene un borde elevado que rodea un área central levantada y luego capas de escombros que se extienden hacia afuera”, explicó.

Se estima que el asteroide que creó el cráter Chicxulub en el golfo de México tenía unos 12 kilómetros de diámetro. Abrió una depresión de 200 kilómetros de ancho y, en el proceso, desencadenó poderosos temblores de tierra, tsunamis y una tormenta de fuego global.

El impacto arrojó tanto material polvoriento al cielo que la Tierra se hundió en un profundo congelamiento. Los dinosaurios no pudieron sobrellevar el choque climático. En comparación, los efectos de un asteroride capaz de provocar un cráter del tamaño de Nadir habrían sido mucho menores.



El borde exterior (arco blanco) del cráter se encuentra en parte debajo de la península de Yucatán en México


“Nuestras simulaciones sugieren que este cráter fue causado por la colisión de un asteroide de 400 metros de ancho en 500-800 metros de agua”, explicó Veronica Bray, de la Universidad de Arizona.


“Esto habría generado un tsunami de más de un kilómetro de altura, así como un terremoto de magnitud 6,5, aproximadamente. La energía liberada habría sido alrededor de 1.000 veces mayor que la de la erupción y el tsunami de enero de 2022 en Tonga”, dijo.


viernes, 13 de enero de 2023

WINIFRED GOLDRING, LA MUJER QUE NOS AYUDÓ A INTERPRETAR EL PASADO.

 Winifred Goldring fue una de las paleontólogas estadounidenses más destacadas de la primera mitad del siglo XX. Fue la primera mujer en servir como paleontóloga estatal de Nueva York y como presidenta de la Sociedad Paleontológica.




Winifred nació cerca de Albany, Nueva York. Obtuvo su licenciatura y maestría en Wellesley College en Massachusetts. Winifred fue contratada para desarrollar exhibiciones públicas para el Museo del Estado de Nueva York en 1914 y terminó trabajando en el museo durante cuarenta años.

Winifred investigó algunos de los tesoros paleontológicos más notables de Nueva York. Estudió uno de los bosques fósiles más antiguos conservados en rocas del Devónico (hace 419–359 millones de años) a lo largo de Schoharie Creek, cerca de Gilboa, Nueva York. Alrededor de 1920, se construyó una presa en Schoharie Creek para suministrar agua a la ciudad de Nueva York. La presa se construyó con piedra local de una cantera cercana llamada Riverside Quarry. Gracias a los esfuerzos de Winifred y otros, muchos tocones del bosque fósil de Gilboa se salvaron de la cantera antes de que se rellenara y el área detrás de la presa se inundara.



Cantera de Riverside, 1922


Winifred publicó una investigación sobre el bosque de Gilboa en la década de 1920 y también persiguió proyectos para educar al público. Trabajó en un diorama del bosque de Gilboa para el Museo del Estado de Nueva York y participó en la planificación de una exhibición al aire libre de tocones fósiles cerca de Gilboa. Si bien el diorama del museo ya no existe, la exhibición en la carretera todavía existe. Se realizó una nueva investigación sobre el bosque fósil de Gilboa cuando se descubrió Riverside Quarry por un corto tiempo en 2010.


Diorama del bosque de Gilboa


Exhibición de fósiles al aire libre, Gilboa

Winifred también investigó extraños fósiles en forma de montículo conservados cerca de Saratoga Springs. Ahora sabemos que estos montículos son estromatolitos, estructuras en capas creadas por bacterias formadoras de esteras.

El mayor logro científico de Winifred fue su investigación sobre el registro fósil de los "lirios de mar" o crinoideos, animales relacionados con las estrellas de mar y los erizos de mar. Publicó un estudio sobre los crinoideos del Devónico de Nueva York en el que describió 155 especies, 58 de ellas nuevas para la ciencia. El trabajo la convirtió inmediatamente en una experta de renombre mundial en el grupo.


Estromatolitos fósiles del Cámbrico


Crinoideo fósil


Winifred murió en 1971. Uno de sus memoriales decía:

“En Estados Unidos, es muy difícil que una mujer acceda a un puesto alto en la ciencia. Si hubiera habido un movimiento de liberación de la mujer en la ciencia en su época, estoy seguro de que Winifred Goldring habría estado al frente de tal actividad. La irritaba inmensamente que hubiera tantos geólogos y paleontólogos masculinos sobresalientes que fueran abiertamente perjudiciales para las mujeres en la ciencia. Y le entristecía que más mujeres no estudiaran geología y paleontología en América del Norte”.

Winifred es recordada hoy con el "Premio Winifred Goldring", que la Asociación de Mujeres Geocientíficas y la Sociedad Paleontológica otorga a mujeres destacadas que realizan trabajos de posgrado en paleontología.


martes, 10 de enero de 2023

HACE 2 MILLONES DE AÑOS GROENLANDIA ERA CASI UN PARAISO SOBRE LA TIERRA.

 Kap København está tan al norte de Groenlandia que mira directamente hacia el polo Norte. Hoy es lo que llaman un desierto polar, con unos pocos días al año libre de hielo que aprovechan líquenes y musgo para sobrevivir. Pero un estudio acaba de demostrar que hace dos millones de años era casi el paraíso en la Tierra.


Los autores han encontrado pruebas de que allí vivían centenares de especies. En un bosque de abedules, álamos y pinos, abundaban las plantas aromáticas y florales emparentadas con las rosas. Sobre esta flora prosperaban pequeños herbívoros, como ratones, lemming y conejos. Pero también grandes, como los actuales renos. Incluso había megaherbívoros, como mastodontes ya extinguidos. Lo sorprendente es que no han encontrado fósiles de tanta biodiversidad. Los científicos lo han descubierto porque han sido capaces de extraer el ADN de tanta vida pegado a la tierra.

La recuperación de material genético cada vez más antiguo está reescribiendo la historia de la vida. El ADN es un material frágil, que se deteriora expuesto al ambiente por muchas causas (erosión, acción de enzimas, temperatura, presión, oxidación…). Donde mejor se conserva es en los restos de fósiles que también mejor se preservan, como dientes y huesos. El avance de las técnicas de recuperación y secuenciación de las últimas dos décadas han permitido remontarse más y más atrás. Hace 20 años, la ciencia creía que no se podría recuperar ADN ancestral que tuviera más de 100.000 años. 


Hace una década, científicos españoles lograban extraer ADN mitocondrial (que se encuentra dentro de la célula, pero fuera del núcleo celular) de humanos que vivieron en Atapuerca hace 400.000 años. En 2013, lograron secuenciar el genoma de un ancestro de los caballos que vivió hace 700.000 años. Pero el año pasado, otro grupo de investigadores marcó un hito al lograr extraer información genética de mamuts conservados en el permafrost siberiano desde hacía más de un millón de años. Ahora, el ADN encontrado en Kap København dobla la marca, remontándose hasta hace entre 2,1 y 1,9 millones de años. Esta vez no se trataba de un fósil. En esta ocasión lo han recuperado del suelo, literalmente.

El trabajo, publicado en la revista científica Nature, está liderado por Eske Willerslev, investigador tanto de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), como director del Centro de GeoGenética de la Universidad de Copenhague (Dinamarca). “Esta es la historia más larga en la que he estado involucrado, porque empezamos en 2006 cuando fuimos a Groenlandia a recoger muestras”, dijo en una presentación en línea a varios periodistas. 


El científico español Antonio Fernández Guerra, también del Centro de Geogenética danés y coautor de la investigación, cuenta en una conversación telefónica como fue trabajar con el ADN ambiental descubierto en Kap København: “Tienes que pensar cómo era hace dos millones de años atrás. Tenías el tipo de bosque que describimos, con los árboles, las plantas, los riachuelos que arrastraban todo tipo de material hasta el mar. En la desembocadura se va acumulando el ADN, sobre todo de plantas. De los animales es más difícil. Y cualquier organismo que estaba viviendo en la costa hace dos millones de años también estaría en el ADN ambiental. Cuando se coge una muestra de secuencias genéticas, ahí tienes un montón de bacterias y arqueas, así que tienes que pasar a través de todo ese ruido para intentar encontrar ese ADN que estaba ahí esperando a ser encontrado desde hace tanto tiempo. Hay veces que por cada millón de secuencias que recuperamos, solo una es válida”.



Pues así, contando agujas entre pajares, los investigadores identificaron más de un centenar de géneros de plantas vegetales. El género es una de las categorías en la que se organiza la vida (las categorías taxonómicas son el dominio, el reino, el filo, la clase, el orden, la familia, el género y, por último, la especie). Identificar especies concretas en ADN ambiental de hace dos millones no debe ser fácil, pero lo han hecho. Por debajo del género, han identificado árboles concretos, como el sauce ártico o el abedul enano. Con los animales lo tuvieron más complicado. Como en todo ecosistema, hay menos animales que plantas, así que identificaron menos ADN animal. No lograron bajar del nivel de familia o del género, aunque han encontrado restos genéticos de vertebrados aún existentes en Groenlandia, como un leming neártico o la liebre ártica, el único animal del que se habían encontrado restos fósiles. También han identificado géneros de pulgas, hormigas y de parientes ya extinguidos de los elefantes y de los actuales renos.



martes, 13 de diciembre de 2022

PLANTAS PRIMITIVAS LLAMADAS FÓSILES VIVIENTES.

 Durante largos periodos de tiempo estas plantas primitivas dominaron la Tierra, su origen puede remontarse a unos 420 millones de años atrás, mucho antes de que sobre su faz aparecieran los dinosaurios. Han vivido épocas en las que la cantidad de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera era muy elevada, como diez veces más que la actual. Y lo más sorprendente de estos organismos no es su antiguo esplendor, sino que todavía sigan entre nosotros 

Tienen millones de años y evolucionaron hasta el presente como un legado de fósiles vivientes.


Algunas plantas que hoy se encuentran en viveros son de un muy antiguo linaje, de épocas donde aún correteaban dinosaurios en la Tierra.

Las Cycadales agrupan a un tipo de plantas leñosas muy primitivas, con aspecto de palmeras (aunque no tengan nada que ver con ellas, muchas veces en el jardín se eligen por este perfil). Este orden está incluido en Gimnospermas, es decir plantas con semillas expuestas, que no se forman en un ovario cerrado ni son parte de un fruto verdadero. Alberga tres familias: Cycadaceas, Stangeriaceas y Zamiaceas.


Este grupo de plantas alcanzó su punto más alto de evolución en el Mesozoico (hace unos 200 millones de años) y, desde entonces, han ido declinando sin que muestren cambios apreciables en su evolución, conociéndose fósiles del Paleozoico (hace unos 240 millones de años) que muestran características similares a los ejemplares presentes en la actualidad, por lo que se las califica como “fósiles vivientes”. Las Cícadas crecieron y prosperaron en el pasado, proporcionando sombra a los Triceratops (género de dinosaurios ceratopsianos ceratópsidos, que vivieron a finales del período Cretácico, hace aproximadamente 68 y 66 millones de años). También sirvieron de percha para reptiles voladores como los pterodáctilos, y fueron un delicioso aperitivo para los brontosaurios.

Durante los periodos Triásico y Jurásico, las Cícadas tuvieron una distribución muy abundante, en amplias geografías como Polinesia, Madagascar, Japón, Sudáfrica, África tropical, Australia, lo que demuestra la distribución mundial que tuvieron en el pasado.




Tienen un tronco erecto, normalmente sin ramificar, y una corona de hojas plumosas en la parte superior. El tronco puede variar desde varios centímetros de altura hasta varios metros (de acuerdo con la edad). Todas las Cícadas son dioicas, es decir, presentan plantas masculinas y plantas femeninas separadas. Las estructuras reproductivas son conos macizos, a veces de tamaño desproporcionado, recordando un poco a las coníferas, que crecen en posición terminal sobre el tallo. Solamente las plantas femeninas de Cycas revoluta en lugar de conos poseen una estructura de hoja carpelar, que porta los óvulos en su margen.

Están incluidas en la lista de máxima prioridad de Cites (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), que tiene como objetivo salvaguardar a las especies en peligro del comercio entre naciones.



Presentes hoy en muchos diseños minimalistas, los Equisetum representan el único género sobreviviente de un linaje que alguna vez fue grandioso. Las colas de caballo, como se les llama comúnmente, alcanzaron su punto máximo durante la Era Devónica, hace unos 350 millones de años. En ese entonces, comprendían una parte considerable de esos bosques primitivos. Gran parte de los depósitos de carbón del mundo se derivan de estas plantas. Equisetum hyemale convivió junto con el dinosaurio Edmontosaurus hace unos 84-66 millones de años

Las colas de caballo en el pasado se elevaban sobre el paisaje, alcanzando alturas de 30 metros o más. Las actuales se han reducido a plantas en general pequeñas y flacas. La mayoría de las especies tienden a frecuentar áreas húmedas, en la actualidad se los destina a bordes de estanques y lagunas en el paisaje.


Por último, los helechos del género Selaginella, junto con los Lycopodium, son las plantas vasculares más primitivas y antiguas que existen en la actualidad sobre la Tierra, pues aparecieron unos 150 millones de años antes que los dinosaurios, en pleno período Carbonífero Temprano, antes de que las masas terrestres de la Tierra se fusionaran y formaran el supercontinente Pangea. Sus antepasados evolutivos, las Lycophyta, llegaron a alcanzar el tamaño de grandes árboles con tronco y ramas leñosas cubiertas de hojas hasta la base del tallo. Vivían sobre suelos pantanosos costeros en un clima húmedo y tropical, lo que les facilitaba su reproducción por esporas. Los restos de estas extraordinarias plantas se transformaron en los mayores depósitos de carbón que hoy se utiliza como combustible. Hoy en día, pueden verse como tapizantes de sombra en sitios húmedos.






Los helechos están entre las plantas más antiguas de la Tierra, son fósiles vivientes que han sabido adaptarse a los diferentes cambios climáticos y sobreponerse a los eventos catastróficos que ha experimentado nuestro planeta.

lunes, 12 de diciembre de 2022

EL AUSTRALOTITAN, EL DINOSAURIO GIGANTE QUE HABITÓ AUSTRALIA HACE 92 MILLONES DE AÑOS.

 Un estudio científico identificó una nueva especie de saurópodo, de 25 metros de largo y 5 de altura, que pobló la Tierra hace más de 92 millones de años, como el dinosaurio más grande descubierto en Australia.

Investigadores durante las excavaciones de búsqueda de fósiles de dinosaurio en Cooper Creek, cerca de la ciudad de Eromanga (Queensland), en Australia. /AFP / ROCHELLE LAWRENCE

"El nuevo titanosaurio es el mayor dinosaurio de Australia representado por restos osteológicos y, según las comparaciones del tamaño de las extremidades, alcanzó un tamaño similar al de los titanosaurios gigantes de Sudamérica", según el estudio publicado el lunes en la revista científica 'Peer J'.

Este ejemplar, que fue bautizado como Australotitan o "el titán meridional", habitó en el nororiental estado Queensland en una época prehistórica en la que el territorio de Australia continental estaba unido a la Antártida.


Miles de kilos de huesos

Según este estudio liderado por el curador del Museo de Queensland Scott Hocknull, los primeros restos de este dinosaurio, también conocido como 'Cooper' por el riachuelo aledaño al yacimiento arqueológico donde se encontró, fueron excavados en el 2006 y el 2007 en la formación Winton una zona situada en la cuenca de Eromanga, rica en hidrocarburos y pastizales.

Hocknull y la paleontóloga Róchelle Lawrence, una de las autora de este estudio, explicaron en otro artículo publicado en la revista 'The Conversation', que tras recuperar miles de kilogramos de huesos, éstos fueron comparados con tecnología digital 3D con los de otras especies de sarurópodos australianos y de otras partes del mundo para confirmar que se trataba de una nueva especie.


92 millones de años

Los científicos también observaron que los cuatro saurópodos descubiertos hasta la fecha que poblaron Australia hace más de 92 millones de años, incluyendo al Austratitan, estaban más estrechamente emparentados con los dinosaurios de otros lugares del mundo.


Construcción 3D del fósil. Imagen a través de la red de museos de Queensland.

"Sin embargo, no pudimos situar de forma concluyente a ninguna de estas cuatro especies emparentadas en el mismo lugar y al mismo tiempo. Esto significa que podrían haber evolucionado a lo largo del tiempo para ocupar hábitats muy diferentes. Incluso es posible que nunca se hayan encontrado", anotaron los dos científicos.

También apuntaron que las especies australianas están emparentadas con los titanosaurios de Sudamérica y Asia, lo que sugiere que se dispersaron desde Sudamérica (a través de la Antártida) durante los periodos de calor global o que posiblemente se hayan desplazado por los antiguos archipiélagos insulares del Sudeste Asiático.