lunes, 2 de octubre de 2023

GARUMBATITAN MORELLENSIS, EL NUEVO DINOSAURIO QUE CAMINÓ POR ESPAÑA, HACE 122 MILLONES DE AÑOS.

 El equipo de investigación de Sant Antoni de la Vespa de Morella ha presentado este jueves al nuevo dinosaurio gigante descubierto en la zona, el Garumbatitan morellensis. Los paleontólogos Pedro Mocho, Francisco Ortega y José Miguel Gasulla han explicado el estudio que describe esta nueva especie descubierta en el término municipal de Morella con los restos encontrados entre 2005 y 2008.


Garumbatitan morellensis pertenece al grupo de los saurópodos, compuestos por herbívoros cuadrúpedos con colas y cuellos largos, que pueden alcanzar dimensiones colosales.

El hallazgo identificó a cuatro individuos diferentes, tres de ellos de la nueva especie. El de Sant Antoni de la Vespa es uno de los yacimientos reconocidos por contener una de las mayores concentraciones de restos de dinosaurios saurópodos del Cretácico Inferior de Europa.

Así, uno de los dinosaurios se destaca por el gran tamaño de los huesos con un fémur de dos metros y vértebras de más de un metro de ancho, según información del Ayunamiento de Morella.




 En el artículo se presenta una descripción detallada de los restos fósiles hallados en Sant Antoni de la Vespa y se identifica un conjunto de características anatómicas diferentes a las del resto de los dinosaurios saurópodos. Garumbatitan se caracteriza por la morfología singular del fémur y de los elementos del pie. El fémur presenta una morfología común en saurópodos del Cretácico Superior.

La denominación de la nueva especie 'Garumbatitan morellensis' contiene una doble referencia: Garumbatitan significa 'el gigante de la Garumba' atendiendo a que el ejemplar fue encontrado en la base de la Muela de la Garumba, uno de los relieves más altos de la comarca de Els Ports. El nombre específico morellensis hace referencia a la localidad donde se ubica el yacimiento.



Por otro lado, en este nuevo estudio se analizan las relaciones de parentesco de Garumbatitan morellensis y del resto de los dinosaurios saurópodos del Cretácico Inferior de la Península Ibérica. La nueva especie descrita en Morella es uno de los miembros más primitivos de un grupo de saurópodos llamado Somphospondyli. Este grupo es uno de los más diversos y abundantes durante el Cretácico y se extinguió al final del Mesozoico.


miércoles, 6 de septiembre de 2023

DE LA PATAGONIA HASTA AUSTRALIA, EL VIAJE DE LOS DINOSAURIOS.

 Las andanzas de los dinosaurios por la Antártida hace millones de años dejaron un legado compartido entre Australia y la Patagonia en el extremo meridional de Sudamérica: Una serie de fósiles que permiten determinar sus similitudes y plantas que sobreviven lejos de sus lugares de origen. Todo eso sucedió cuando lo que hoy conocemos como Australia, Sudamérica y la Antártida, así como África, India, Arabia, Madagascar y Nueva Zelanda formaban parte de Gondwana, un inmenso bloque continental que comenzó a fragmentarse y separarse gradualmente hace 180 millones de años durante el período Jurásico.


El puente antártico, que entonces estaba lleno de bosques y unía a Sudamérica con el país oceánico, permitió que “los dinosaurios que vagaban por Argentina tuvieran parientes en Australia y viceversa”, según dijo a EFE Scott Hocknull, experto en Paleontología del Museo de la región australiana de Queensland.

A pesar de que las condiciones geológicas y climáticas hacen que sea difícil hallar restos fósiles en Australia, en contraste con la Patagonia, región geográfica llena de llanuras aluviales y lagos que comparten Chile y Argentina, las evidencias de ambos lugares “cuentan una historia asombrosa de la vida antes de que los continentes se separaran”, precisó Hocknull.


Los eslabones prehistóricos que unen a Australia y la Patagonia argentina son las evidencias más antiguas de la presencia de dinosaurios en esos territorios, que datan del Triásico Tardío (período que abarca desde hace unos 237 millones a 201 millones de años).

El Museo australiano también destaca que la Patagonia y Queensland comparten “similitudes” entre los pequeños ornitópodos y los anquilosaurios, que son tipos de dinosaurios herbívoros con una estructura pélvica similar a las de un ave y cuyo linaje es característico de estos lugares.


Pero, además, al legado fósil se suma uno vivo: Las plantas como las coníferas araucarias que crecían en Patagonia y Australia cuando eran parte de Gondwana.

Se cree que muchas de estas plantas, así como las esporas y el pólen, viajaron con los dinosaurios cuando se desplazaban entre Australia y la Patagonia, según explicó a EFE Florencia Gigena, representante del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF).

"Hay plantas o registros fósiles de seres que hoy no viven en Sudamérica pero que sí son contemporáneos y viven en Australia y viceversa". 

jueves, 17 de agosto de 2023

EL VENETORAPTOR GASSENAE, UN ENIGMÁTICO REPTIL DE 230 MILLONES DE AÑOS, HALLADO EN BRASIL ES UNO DE LOS PRECURSORES DE LOS PTEROSAURIOS.

 El fósil de lagerpétido hallado y descrito por un grupo de paleontólogos en Brasil ofrece información anatómica que ayuda a conocer la diversidad del Triásico. Venetoraptor gassenae es uno de los precursores de los pterosaurios, y revela un primer pulso de diversificación antes del establecimiento de los reptiles más famosos de la Era Mesozoica.



Los dinosaurios y los pterosaurios son algunos de los organismos extintos más populares del reino animal. De ahí la relevancia de trazar su genealogía, aún incompleta, ya que los esqueletos fósiles se van encontrando y reconstruyendo poco a poco, y a lo largo de muchos años.

En un artículo de la revista Nature , un grupo científico liderado por Rodrigo Müller —de la Universidade Federal de Santa Maria, São João do Polêsine de Brasil— describe un nuevo lagerpétido, un antiguo reptil precursor de los pterosaurios (los lagartos alados que convivieron con los dinosaurios y que poblaron los cielos durante unos 150 millones de años).


Este lagerpétido, de unos 230 millones de años de antigüedad y procedente del Triásico, en Brasil, tenía pico y garras prominentes. Se estima que medía algo más de 1 metro de largo, con una altura de no más de 30 centímetros hasta la cadera, tenía una larga cola. Podría haber pesado entre 4 y 8 kilogramos y, muy probablemente, podía trepar a los árboles, según infieren los paleontólogos que lo describen. A diferencia de los pterosaurios, este no era capaz de volar.

“existen unas nueve especies de lagerpétidos en el mundo (incluyendo las de EE UU, Brasil, Argentina, Madagascar y Escocia)” y “esta nueva especie” se presenta como “uno de los lagerpétidos mejor conservados”, por lo que “ofrece pistas sobre la forma y las proporciones” que tuvieron estas “pequeñas criaturas bípedas”afirma Müller.


El descubrimiento pone de relieve la diversidad de este antiguo grupo. Según los científicos, se trata de una variedad tan elevada e inesperada como para señalar que el linaje del que se originaron dinosaurios y pterosaurios experimentó un primer pulso de diversificación antes del establecimiento de los reptiles más famosos de la Era Mesozoica.

Por lo tanto, a juicio de los especialistas, el éxito evolutivo de pterosaurios y dinosaurios fue el resultado de la supervivencia diferencial entre un conjunto más amplio de variación ecológica y morfológica. Sin dudas, el descubrimiento de este acontecimiento evolutivo arroja luz sobre los ecosistemas del Triásico.


Tras evolucionar en el Triásico Medio y Tardío (hace unos 235 millones de años), los dinosaurios y los pterosaurios se convirtieron en las formas de vida dominantes en la tierra y el cielo, respectivamente, durante el Jurásico (hace unos 200-145,5 millones de años) y el Cretácico (entre 145,5 y 65,5 millones de años atrás).

Descubrimientos recientes han ampliado el conocimiento sobre sus precursores, pero resulta esencial hallar material correspondiente a esa época que aún pueda proporcionar valiosa información. Los lagerpétidos son, efectivamente, el grupo no volador conocido más cercano a los pterosaurios, aunque su registro fósil es escaso, tal como reconoce el investigador principal.

Además de describir el esqueleto parcial bien conservado del lagerpétido encontrado, Müller y sus colegas lo han denominado Venetoraptor gassenae. Venetoraptor combina la palabra raptor (saqueador, en latín) y la palabra Veneto, en referencia al Vale Vêneto, una localidad turística del municipio de São João do Polêsine, en Rio Grande do Sul, Brasil. El nombre específico gassenae honra a Valserina Maria Bulegon Gassen, una de las responsables de la fundación benefactora.


Las peculiaridades del Venetoraptor son su pico y manos grandes con garras como guadañas, en forma de cimitarra (sable curvo). Estas características sugieren que el animal estaba muy especializado en su nicho ecológico, ya que las garras podrían haber servido para ayudarlo a lidiar con las presas o los frutos duros, así como para trepar.

El inesperado pico, similar al de un ave rapaz, por su parte, precede al de los dinosaurios en aproximadamente 80 millones de años.

Los hallazgos muestran que los lagerpétidos eran tan diversos morfológicamente como los pterosaurios del Triásico, y más diversos morfológicamente que los dinosaurios del Triásico.

Acerca del valor de este tipo de estudios para abonar el camino de la conservación de la biodiversidad actual, Müller asegura que “investigando el pasado, podemos comprender patrones que se repiten, como las extinciones y sus posibles causas”. Por tanto, concluye, “para mirar al futuro, necesitamos aprender del pasado”.

miércoles, 2 de agosto de 2023

ENCUENTRAN, EN ESPAÑA, EL ESQUELETO COMPLETO DE UN AVE ACUÁTICA DE MAS DE 3 MILLONES DE AÑOS.

 Se trata de un ave acuática de gran tamaño de un metro de altura y entre cinco y ocho kilos de peso.

El Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA) realizó la  excavación en el yacimiento del Camp dels Ninots en Caldes de Malavella (Girona, España.) y ha puesto al descubierto el esqueleto completo de un ave acuática de 3,1 millones de años.

Los restos se encuentran en un excelente estado de conservación y en conexión anatómica, ya que todos los huesos están en el lugar que les corresponde.



Este hallazgo destaca por ser el primer esqueleto entero de ave en este yacimiento y aportará información destacada para interpretar el entorno paleoambiental de este antiguo lago.

Aunque faltan meses para que los investigadores determinen la especie a la que pertenece, los expertos saben que se trata de un ave acuática de gran tamaño.

 Pocos yacimientos en Europa han proporcionado restos de este tipo y cronología y, ahora, se espera obtener datos referentes a ecología y alimentación, así como llevar a cabo estudios biomecánicos y aerodinámicos sobre los movimientos de las alas de aquel animal.


El proyecto de investigación del Camp dels Ninots cumple este 2023 su vigésimo aniversario y, durante este tiempo, se ha confirmado que los sedimentos lacustres acumulados en el cráter de este volcán conservan un ecosistema completo que permite conocer el final del Plioceno en Europa hace 3,1 millones de años.

Los trabajos de excavación han permitido que se recuperen restos botánicos como huellas de hojas y esqueletos completos de grandes vertebrados, desde tapires a rinocerontes o bóvidos, además de pequeños vertebrados.

sábado, 22 de julio de 2023

HALLAN EN CANADÁ EL FÓSIL DE UN DINOSAURIO HERBIVORO CON SU PIEL INTACTA.

 Lo que hace único a este hallazgo es que grandes áreas del esqueleto expuesto están cubiertas de piel fosilizada, lo que sugiere que puede haber aún más piel conservada en la roca, señalan paleontólogos.

El fósil expuesto de un hadrosaurio, un dinosaurio herbívoro de cuerpo grande y pico de pato, sobresale de una ladera del Parque Provincial de Dinosaurios en Alberta (Canadá), uno de los lugares más ricos del mundo en fósiles de dinosaurios.


De acuerdo con un equipo de paleontólogos de la Universidad de Reading, Reino Unido, el fósil fue descubierto por primera vez en 2021, cuando el Dr. Brian Pickles, de dicha universidad, dirigía una búsqueda en la zona.

"Se trata de un descubrimiento muy emocionante y esperamos completar la excavación en las dos próximas expediciones de campo. Basándonos en el pequeño tamaño de la cola y el pie, es probable que se trate de un espécimen joven”, apuntó Pickles, líder de la investigación.



Brian Pickles (izq.) de la Universidad de Reading y Caleb Brown del Royal Tyrrell Museum junto al fósil expuestoImagen: University of Reading

"Aunque los dinosaurios adultos con pico de pato están bien representados en el registro fósil, los animales más jóvenes son mucho menos comunes. Esto significa que el hallazgo podría ayudar a los paleontólogos a entender cómo crecieron y se desarrollaron los hadrosaurios”, agregó.



Diagrama del potencial hidrosaurio. En color aparecen las áreas con piel preservada.Imagen: Royal Tyrell Museum of Paleontology.

Por su parte, Caleb Brown, del Royal Tyrrell Museum, detalló que "los fósiles de hadrosaurio son relativamente comunes en esta parte del mundo, pero otra cosa que hace que este hallazgo sea único es el hecho de que grandes áreas del esqueleto expuesto están cubiertas de piel fosilizada. Esto sugiere que puede haber aún más piel conservada dentro de la roca, lo que puede darnos más información sobre cómo era el hadrosaurio".


lunes, 10 de julio de 2023

DESCUBREN EN SURAFRICA FOSIL DE UN PEZ GIGANTE QUE DEVORÓ A NUESTROS ANCESTROS.

 Unos fósiles de 360 millones de años desenterrados en Sudáfrica corresponden a una nueva especie de pez voraz que se alimentaba de nuestros ancestros lejanos. Mucho antes de que los dinosaurios acecharan el planeta, un pez gigantesco con colmillos mortales cazaba en las aguas fluviales del antiguo supercontinente meridional Gondwana, revela el nuevo estudio.

Este pez, que medía hasta 2,7 metros de largo, es el mayor pez óseo registrado en el Devónico Tardío (hace entre 383 y 359 millones de años) y era depredador, lo que llevó a los investigadores a llamarlo Hyneria udlezinye, o "el que se come a otros", en isiXhosa, una lengua indígena muy hablada en la región de Sudáfrica donde se encontraron los huesos.




"Imagínese un enorme pez depredador, que superaba fácilmente los 2 metros de longitud y se parecía a un caimán moderno, pero con una cara más corta, como la parte delantera de un torpedo", explica a Live Science Per Ahlberg, coautor del estudio y profesor del Departamento de Biología de Organismos de la Universidad de Uppsala (Suecia). "La boca contenía hileras de dientes pequeños, pero también pares de colmillos grandes que probablemente podían alcanzar los 5 centímetros en los individuos más grandes".

Los investigadores descubrieron las primeras pistas de la existencia del antiguo pez en 1995, cuando desenterraron una serie de escamas fosilizadas aisladas en una excavación llamada Waterloo Farm, cerca de Makhanda (antes conocida como Grahamstown), en Sudáfrica.

Ahora, en un estudio publicado en la revista PLOS One, los investigadores han reunido por fin un esqueleto de la nueva especie descubierta de tristichopterido gigante, un tipo de antiguo pez óseo.

"Ha sido un largo viaje desde entonces, ensamblar la respuesta a la procedencia de estas escamas", dijo a Live Science Robert Gess, coautor del estudio, paleontólogo e investigador asociado en el Museo Albany y en la Universidad Rhodes de Sudáfrica.



El esqueleto revela que Hyneria udlezinye era un depredador voraz. "Las aletas están principalmente hacia la parte posterior del cuerpo. Esta es una característica ecológica de un depredador al acecho; puede dar un estirón repentino. Hyneria habría acechado en las sombras oscuras y esperado a que pasara algo", dijo Gess.

El pez gigante probablemente se alimentaba de criaturas cuadrúpedas conocidas como tetrápodos, el grupo ancestral que dio lugar al linaje humano. "Los tristiquópteros evolucionaron hasta convertirse en monstruos que, con toda probabilidad, se comieron a nuestros antepasados", dijo Ahlberg.

martes, 27 de junio de 2023

MEGANEURA EL INSECTO GIGANTE, EMPARENTADO CON LAS LIBÉLULAS, VOLABA SOBRE LA TIERRA HACE 300 MILLONES DE AÑOS.

 Los estudios revelan que los insectos aparecieron en la Tierra hace aproximadamente 480 millones de años, en el periodo Ordovícico, al mismo tiempo que las plantas terrestres. ​Dentro de las grandes familias de la clase Insecta, destaca el Meganeura, un género extinto de insectos emparentados con las libélulas actuales. Entre sus especies más importantes se encuentra la Meganeura monyi, el insecto más grande que la historia de nuestro planeta ha visto.


Sus fósiles se descubrieron en Francia, en 1880. Cinco años después, el paleontólogo francés Charles Brongniart describió el fósil y le dio el nombre con el que le conocemos en la actualidad. Otro espécimen fósil se encontró en Bolsover, Derbyshire, en 1979.



El Meganeura monyi vivió en el período Carbonífero (hace 300 millones de años). Su hábitat eran los bosques de carbón y son anteriores a los dinosaurios en casi 100 millones de años. Pero lo más sorprendente era su longitud: los vestigios revelan que alcanzó una envergadura de 75 cm, lo que lo convierte en el insecto más ancho que haya existido en nuestro planeta. Era un insecto carnívoro que se alimentaba de otros insectos o incluso de pequeños reptiles y anfibios.

Se sospecha que es poco probable que habitara en entornos densamente boscosos donde sus alargadas alas se habrían dañado fácilmente. En cambio, la especie vivía en hábitats más abiertos y poseía ojos compuestos muy agrandados, hipertrofiados dorsalmente. El Meganeura monyi podía volar más rápido que las libélulas actuales, que pueden volar a 50 kilómetros por hora. También tienen una vista magnífica, ya que el 50% de su cabeza son ojos.

Esto le permitía una visión a larga distancia por encima del animal en vuelo, un rasgo que comparten con las libélulas halcón modernas. Para cazar, sacaba provecho de sus robustas mandíbulas con dientes afilados, fuertes espinas de las tibias y los tarsos, y una pronunciada asimetría torácica. Todo ello lo podemos encontrar en las actuales libélulas para capturar presas mientras vuelan.


¿Por qué los insectos de los periodos prehistóricos eran tan grandes?.

La principal teoría es el exceso de oxígeno en la atmósfera de la Tierra en aquel entonces. Esto obligó a los insectos jóvenes a crecer más para evitar el envenenamiento por oxígeno.

Las libélulas y las cucarachas gigantes eran comunes durante el periodo Carbonífero, que duró entre 359 y 299 millones de años. Durante esta época surgieron vastos bosques pantanosos de tierras bajas en donde los niveles de oxígeno en la atmósfera eran de alrededor del 30 por ciento, es decir, casi un 50 por ciento más altos que los niveles actuales.

Según teorías sobre el gigantismo de los insectos, este entorno rico en oxígeno permitía a los insectos adultos crecer hasta alcanzar tamaños cada vez mayores sin dejar de satisfacer sus necesidades energéticas.